|
IGLESIA GRAN COMISION, Guatemala
|
Rev. Miguel Antonio Muñoz V., Pastor
|
|
TITULO DE LA SERIE:
Escogidos para la excelencia
|
TITULO DEL MENSAJE:
Excelencia en la manera de actuar
|
|
ORDEN DEL MENSAJE: Tercero de tres
|
TEXTO BASE: Juan 15:1-8
|
INTRODUCCIÓN: La excelencia no es
automática, se desarrolla. Dios no está esperando que seamos seres perfectos
actuando perfectamente, pero si espera que nos esforcemos al 100% en obedecer
todo lo que Él ha dicho. El espíritu
de excelencia es justo eso: El
espíritu que se propone “yo seré todo lo que Dios me ha escogido que
sea para Su gloria”. Así
que estamos ante el compromiso de buscar la superación personal cada día...
Todo con su ayuda, todo para su gloria.
Tú y yo hemos sido escogidos para la excelencia...
(Desarrollemos excelencia en nuestra manera de actuar)
I.
DESARROLLEMOS EXCELENCIA ACTUANDO EN CONFORMIDAD CON JESUCRISTO
MISMO (1-8).
A. Dios está cultivando en nosotros “un proceso
formativo” de excelencia. (1-3)
1. En el AT, la vid es símbolo de Israel. Israel tenía el propósito de producir fruto, pero fracasó y
por eso fue juzgada. [Sal 80:8-16, Is 5:1-7, Is 27:2-11,
Jer 2:21, Ez 15, 17:3-10, 19:10-14, Os 10].
2. Jesús, la vid VERDADERA, en contraste
con el fracaso de Israel. El
Padre es el que cultiva la vid.
3. la corta, “quitar” = levantar
del suelo, tomar arriba o afuera. Proceso
correctivo para las ramas.
4. la poda, “limpiar”. Proceso formativo. Se le mantiene libre del crecimiento vano
que no tienda a dar fruto.
5. ¡Dios ha hablado! ¿Acaso no estaremos
ya destinados a la excelencia? (Cf. Gé 1, Hch 20:32, He 1:3, ¡¡¡ Jn 18:6 !!!)
B. Para actuar conforme a la excelencia para la
que hemos sido escogidos debemos practicar la unidad con Cristo. (4-6)
1.
Esta
permanencia no se refiere a salvación. El contexto es de discipulado fructífero.
2.
De
la vid depende si finalmente la rama da fruto. La
vida procede de la vid; de las ramas con vida, los frutos.
3. A las ramas (discípulos) corresponde permanecer en el Señor: relación
de obediencia para dar fruto.
4. Las ramas de la vid, una vez secas,
no sirven sino para atizar el fuego. Ez 15:1-5
5. No tratemos de fructificar a nuestro
antojo, separados de la Vid. Os 10:1-2
C. ¿Cómo saber si andamos en conformidad con Jesucristo?
(7-8)
1.
Cuando como resultado de permanecer
en Su Palabra damos mucho fruto.
2.
La permanencia en La Palabra es
la base para practicar la unidad con Cristo.
3.
La Palabra es fuente de oraciones
adecuadas.
4.
La petición de oración tiene límites:
Aquí, dar fruto en nuestra relación con Cristo.
5.
Se podría decir que cuánto más
fruto llevemos, más discípulos somos.
6.
Evaluemos nuestro estándar de excelencia
en todo lo que hacemos a la luz del fruto descrito en Gálatas 5:22-26.
7.
Un estándar de comportamiento así
allana el camino para el evangelismo (Cf. 2 Ti 2:22-26, Tit 2:6-8).
(Desarrollamos excelencia en la manera de actuar cuando actuamos
en conformidad con Cristo, así también... )
II.
DESARROLLEMOS EXCELENCIA ACTUANDO EN CONFORMIDAD CON
EL AMOR DE JESUCRISTO (9-17).
A.
¿Cómo permanecemos en el amor de
Jesucristo? (9-15)
1.
Obedeciendo su mandamiento de amarnos
unos a otros.
2.
No es “cualquier” amor,
sino “mi amor”, el amor de Cristo.
No aceptemos sustitutos.
3.
Nuestra amor (amistad) por Jesucristo
se muestra obedeciendo su mandato de amarnos unos a otros.
4.
Permanecemos en el amor de Cristo
cuando tenemos “cuentas claras” con nuestros amigos.
B.
Jesucristo nos llamó a la excelencia
mandándonos que nos amemos unos a otros. No me escogieron ustedes a mí, sino
que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un
fruto que perdure. Así el Padre
les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
1.
Los discípulos por lo general escogen
el maestro con el cual quieren ser identificados, pero ese no fue el caso
con los discípulos de Jesucristo. Él
mismo fue quien escogió a sus discípulos, para el propósito de que llevaran
fruto.
2.
No somos elegidos para placer y
orgullo sino para servir.
3.
Con frecuencia escuchamos oraciones
de alguien pidiéndole a Dios que le haga fructífero. Pero aquí es a la inversa.
Jesucristo nos pide a nosotros que seamos fructíferos.
4.
Jesús ya nos capacitó para dar
fruto (v. 3). Entonces no se
trata de que le pidamos a Dios para ser fructíferos, sino que primero seamos
fructíferos y después pidámosle a Dios todo aquello que es en conformidad
con Su Palabra.
5.
Nuevamente, la petición de oración
tiene límites: Aquí, dar fruto en nuestra relación unos con otros.
(Desarrollemos excelencia en la manera de actuar obedeciendo
la Palabra de Cristo y amándonos unos a otros)
APLICACIONES:
1.
Evaluemos
si todo lo que hacemos lo hacemos por obediencia y en base a la Palabra.
2.
Evaluemos
si todo lo que hacemos lo hacemos por amor a Cristo y a los demás, sin motivaciones
egoístas.
3.
Evaluemos
si todo lo que hacemos lo hacemos humildemente, sin buscar ser vistos por
los hombres, sin buscar vanagloria.
4. Evaluemos si todo lo que hacemos lo hacemos
con gozo, buscando honrar al Señor.
5. Evaluemos si todo lo que hacemos lo hacemos...
esforzándonos al 100% para permitir que Dios haga con nosotros todo conforme
al llamado a que seamos excelentes.