|
IGLESIA GRAN COMISION, Guatemala
|
Rev. Miguel Antonio Muñoz V., Pastor
|
|
TÍTULO DE LA SERIE: La obra del Espíritu Santo en la vida del cristiano
|
TÍTULO DEL MENSAJE: ¿Le perteneces realmente a Dios? (El Sello del Espíritu Santo)
|
|
ORDEN DEL MENSAJE: Segundo de seis
|
TEXTO BASE: Efesios
1:13-14
|
INTRODUCCIÓN “El sello del Espíritu Santo” es la
certeza de que nuestra salvación llegará a su culminación, y por lo tanto, los
creyentes no podemos ni podremos perdernos. Esta doctrina es de gran importancia porque nos da seguridad
y convicción de que somos propiedad de Dios. Si de tener seguridad se trata, pues aquí está la
respuesta: ¡El que ha aceptado a
Jesucristo como su Salvador personal, ha nacido de nuevo –lo aprendimos la
semana pasada–, y le pertenece a Dios para siempre! Hoy te pregunto a ti, ¿Le perteneces realmente a Dios?
(Con el estudio bíblico de hoy
tenemos como propósito ayudarte a comprender la seguridad que Dios nos ofrece
de que podemos pertenecerle exclusivamente a Él, gracias al sello del Espíritu
Santo.)
I.
QUE SOMOS SELLADOS POR EL ESPÍRITU SANTO
SIGNIFICA QUE GENUINAMENTE PERTENECEMOS A DIOS.
A. Significado histórico
del “sello”:
1. Término muy antiguo de
uso comercial.
2. Cuando alguien compraba
una mercancía, daba un objeto que servía como “sello” de que el comprador
pagaría el precio total de lo que llevaba. De ahí, “sellar la transacción”.
3. Autenticaba el carácter
genuino y valedero de un documento o de una persona.
4. Si un objeto tenía un
sello, indicaba que pertenecía al dueño de ese sello.
5. También daba la idea de
protección que aseguraba que determinada posesión no sería dañada.
B. Usos bíblicos del
término “sello”:
1. Gé 38:18 Aquí tres usos:
Garantía de pago, pertenencia, e identificación.
2. 1 R 21:8 Se usó el sello
del rey para buscar darle autenticidad a un documento falso.
3. Est 3:12, 8:8 Como
símbolo de autoridad del rey y autenticidad de su decreto, lit: “Un documento
escrito en mi nombre, y sellado con mi anillo, es imposible revocarlo.”
4. Is 8:18, da a entender
que hay que garantizar el cumplimiento de la Ley entre los seguidores de Dios.
5. Dn 6:17 El sello
protegía la propiedad, sea pública o privada. En este caso, del rey.
Además de haber pena para quien quitara el sello, aquí también implicaba
que ni siquiera el rey podía cambiar la condición de algo que él mismo había
“sellado”.
6. Mt 27:66 Similar a Dn
6. Es una protección contra
cualquier intento de violentar la entrada al sepulcro de Jesús. Los sacerdote y los fariseos le
pidieron al gobernador que sellara la tumba para evitar que nadie robara el
cuerpo de Jesús, y, según aquellos, para que los discípulos dijeran que Jesús
había resucitado. Aquí no se trata
de que el sello era imposible de romper, sino de que era una protección y una
seguridad legal, porque estaba asociado con el poder imperial de Roma.
C. En resumen, el sello
significa: protección, autenticidad de genuinidad, garantía de derechos con
seguridad de posesión.
(Dios ha prometido mucha bendición
para los que crean en Jesucristo.
La más importante es la promesa de una herencia fabulosa allá en los
cielos, por la eternidad. Pues
déjame recordarte que gracias al sello del Espíritu Santo...)
II.
LOS CREYENTES RECIBIREMOS TODO LO QUE DIOS
PROMETIÓ A LOS QUE LE PERTENECEN.
A. La obra de haber sido
sellados fue instantánea, no es un proceso. ¡Ya tenemos garantía!
Ef. 1:13-14
B. Dios el Padre es quien
nos selló (agente) por medio del Espíritu Santo (instrumento). 2 Co 1:20-22 (Cf Jn 6:27 y voz pasiva
en Ef 1:13-14)
C. El Espíritu Santo mismo
es también el sello en nosotros. 2 Co 1:22, Ef 1:13-14, 4:30.
D. Todos los creyentes, sin
distinción, hemos sido sellados.
Ibíd.
E. El sello lo hemos
recibido todos de manera incondicional.
1. No se basa ni se deriva
de la experiencia. La Biblia afirma una
acción ya ejecutada que es por lo tanto una realidad en la que el creyente no
toma parte activa. Lo único que pudiera
tomarse como participación humana es la respuesta de fe con la que un pecador
cree y es salvo.
2. Dios mismo es quien está
comprometido. El Espíritu Santo es el
sello con el que Dios garantiza que nos ha comprado y que nos reserva una
herencia para el futuro.
a) Las “arras” es la prenda
–sello– que el comprador deja para dar garantía al vendedor de que terminará de
pagar lo que ha comprado.
b) En términos comerciales
actuales diríamos que se trata del “enganche”. Ahora bien, ¿Qué pasa si el comprador, después de haber dado
el enganche, no paga el resto del precio de la mercancía? Pues pierde tanto la mercancía como el
enganche mismo.
c) Bueno, usémoslo como
ejemplo: Dios es el comprador, el
creyente sería la mercancía, y el
Espíritu Santo el enganche. Dios
está comprándonos a sí mismo y para sí mismo. Y si la garantía es Su mismo Espíritu, ¿quién saldría mal
parado si no cumple con el compromiso adquirido? Así, Dios está tan comprometido consigo mismo que para
probar su fidelidad dio al Espíritu Santo como prenda. ¿Qué más seguridad podemos esperar?
(Dios ha sellado a los suyos con el
Espíritu Santo para garantizarles una herencia en el cielo... Tú puedes estar
seguro de esa bendición... ¿Le perteneces realmente a Dios?)
CONCLUSIÓN Aunque el sello está relacionado con la
regeneración y otras obras del Espíritu Santo, no es lo mismo a estas. El sello se distingue en que tiene que
ver con garantizar todo el proceso.
Es decir, el sello es la seguridad de que todo lo que Dios ha hecho a
favor del creyente llegará a un feliz término en el futuro. A eso es a lo que la Biblia llama la
herencia reservada. En conclusión,
el sello busca proveer la total seguridad al creyente de que, como pertenece a
Dios, su redención final y total está garantizada. ¿Le perteneces realmente a Dios? Si tu respuesta es afirmativa: El Espíritu Santo es el sello que garantiza que vivirás en el cielo por toda la eternidad.