COMO SER PARTE DE UNA IGLESIA QUE HACE LA DIFERENCIA

"El Reino de Dios requiere que el pueblo de Dios tenga prioridades correctas." Tal es el tema universal que nos enseña el libro antiguo-testamentario de Hageo. Este profeta, en el año 520 a.C., escribió cuatro mensajes al remanente judío que había regresado a su patria después de 70 años de exilio en Babilonia. Sus mensajes proféticos tenían el propósito de instruir al pueblo de Dios. Buscaba animarlo a cambiar sus prioridades en cuanto a la reconstrucción del Templo que había sido destruido por los babilonios (2 Crónicas 36:22-23; Esdras 1:1-4). Después del exilio, Dios estaba dando nueva oportunidad a Su pueblo para que fuera "luz a las naciones" (Isaías 49:5,6). Pero en la estrategia de Dios, el Templo era vital para ello. La reconstrucción del Templo abriría paso al pueblo para volver a la adoración correcta obedeciendo y glorificando a Dios. Así, Dios derramaría sobre ellos la bendición que les había prometido de acuerdo con el pacto Mosaico (Cf. Dt. 28-30).

Muchos de los que alcanzaron prosperidad en Babilonia decidieron quedarse allá. Los que volvieron eran un grupo de personas relativamente pobres. Gran número de ellos eran granjeros sin mucha experiencia quienes tenían problemas arreglando sus granjas. Con la emoción del retorno, los cimientos del nuevo Templo fueron puestos en el año 536 a.C. (Esdras 1-3). Pero luego el trabajo se suspendió por causa de presiones internas y externas (Esdras 4-6). Internas porque se habían terminado las reservas fiduciarias, y externas por la oposición de las naciones vecinas. Dieciséis años después del regreso, el Templo no había sido terminado. Parece que durante este tiempo la gente volvió a perseguir sus deseos egoístas. Procuraron su propio bienestar, exponiéndose a la disciplina del Señor. A este punto vienen Hageo y Zacarías animando a la gente a arreglar sus prioridades y retomar el trabajo de reconstruir el Templo (Esdras 5:1). A través del ánimo de esto profetas, el Templo fue completado el 12 de Marzo del 515 a.C., esto es, 70 años después de la destrucción, en el año 586 a.C. por parte de Nabuzaradán (Cf. Jer. 3:16), del Templo construido por el Rey Salomón, (Ref.: La reconstrucción de los muros de Jerusalén por parte de Nehemías fue entre el 2 de agosto y el 22 de septiembre del 444 a.C.).

"El Reino de Dios requiere que el pueblo de Dios tenga prioridades correctas." Ese mensaje, en su contexto histórico, cultural y literario, tuvo su relevancia para el remante de aquel tiempo. Hoy en día, ese mismo mensaje sigue siendo pertinente. Haciendo énfasis en la aplicación personal de esa verdad universal, con esta serie de predicaciones descubriremos cómo ser parte de una iglesia que hace la diferencia:

 

ACEPTANDO LAS PRIORIDADES ESTABLECIDAS

TRABAJANDO CON UNA PERSPECTIVA CLARA

VIVIENDO CON UN PROPOSITO DEFINIDO