
INTRODUCCIÓN: Aquí en 3:6-11 Salomón representa a todo novio en el día de su boda. O, dicho de otro modo, en esa ocasión tan especial, todo novio es el rey Salomón. Desde luego, nadie más en Israel tenía una litera tan magnífica como la de Salomón, ni una guardia personal de sesenta guerreros. Sin embargo, aun el novio más pobre llegaba a su boda de la manera más elegante posible, acompañado de sus apuestos amigos y coronado por su madre para "el día del gozo de su corazón". Actualmente, el novio también se pone de gala, como un rey, el día de su casamiento. Se espera que los novios luzcan excepcionales y que la novia sea el centro de la atención (de ahí la costumbre de que las invitadas eviten usar vestido blanco, y más bien los colores oscuros sean comunes entre ellos.)
I. ¿Estás pensando en casarte?
A. Ponemos a tu disposición nuestras sesiones de "Orientación Pre-Matrimonial".
B. Principios a cuidar
1. Paternidad de Dios: responsabilidad, porque estamos tratando con una "hija del Rey" (Cf. Salmo 45)
2. Santidad
3. Unidad y amor
B. ¿Qué significa en este caso someterse a la soberanía de Dios?
1. Dios quiere, pero no garantiza, un matrimonio afortunado a cada cristiano.
2. Dios si quiere responder a oraciones específicas consecuentes con Su voluntad revelada.
3. Dios nos ha dado criterios, sentido común, y gustos para hacer uso de la capacidad de discernimiento que Él mismo nos concede para tomar este tipo de decisión.
II. Preparativos para la boda
A. La participación del cuerpo de Cristo.
B. Una celebración al máximo pero no a costa de deudas.
C. Buena inversión en la luna de miel.
III. Celebrando los aniversarios
A. Recuerdos:
1. fotos
2. vídeos
B. Y mejores recuerdos:
1. Las actitudes
2. El ambiente
3. El romanticismo permanente.
CONCLUSIÓN: ¿Estás considerando seriamente el matrimonio? Te invito a una tasa de café para que platiquemos al respecto. Estoy dispuesto a recibirte con entusiasmo, a buscar el consejo de Dios juntos, y pedir su ayuda para vencer cualquier obstáculo. ¿Estás casado? También te invitamos a una tasa de café para que juntos pidamos a Dios su consejo para aprender a celebrar el privilegio que nos ha concedido al "reconocernos" como familia.