UNA VIDA DE BENDICIÓN (2ª parte)

UN REQUISITO PARA QUE LO EXTRAORDINARIO PERDURE
(1 Crónicas 4:9-10)

Rev. Mike Muñoz, Pastor.

INTRODUCCIÓN: Pedimos a Dios que nos proveyera de todo lo necesario y nos abriera las puertas hasta traspasar los límites que teníamos. Ahora podemos ir con más bendiciones que compartir, y llegar más lejos en el aprovechamiento de las oportunidades. Pero muchos cristianos, cuando ven respondidas estas primeras dos partes de la oración de Jabés, repentinamente se sienten débiles e incapaces de continuar con todo lo que han recibido. Se sienten que las nuevas oportunidades amenazan con sobrepasar tanto sus recursos como sus capacidades. Es tiempo, entonces, de imitar a Jabés en su tercera petición: ¡Señor: Ayúdame, que esto es tan grande que no puedo por mí mismo... Qué tu mano esté conmigo!

I. EL SENTIMIENTO DE DEPENDENCIA DE DIOS NOS MANTIENE EN EL VERDADERO VIVIR POR FE. (1 Cr 4:10)

A. Cf lanzarnos a la aventura de lo extraordinario dependiendo de Dios es contrario a lo que humanamente escogeríamos:

1. Va contra el sentido común... "Yo jamás podría hacer eso" ó "Si ni siquiera me he graduado de la universidad."

2. Se opone a nuestras experiencias previas... "Nunca he hecho algo así, y lo que he intentado resultó que no era la persona indicada."

3. Parece menospreciar nuestros sentimientos, enseñanzas y preparaciones anteriores y nuestra necesidad de sentirnos seguros... "Es que yo soy un ingeniero, no un teólogo."

4. Nos prepara para que nos vean como si fuésemos tontos y perdedores... "Tengo miedo que digan que porque no sirvo para nada por eso me dedico a la iglesia."

B. Es Dios quien quiere ayudarnos, dependamos entonces de Él.

1. En el instante que comenzamos a pensar y actuar según nuestra propia sabiduría y fuerza, en ese momento empezamos a apartarnos de la oportunidad extraordinaria que Dios nos había dado. Eso no es vivir por fe.

2. Percatarnos de que ciertamente "no puedo hacerlo sin ayuda de Dios" es como debemos sentirnos. Lo contrario es orgullo, la vanidad de creer que nosotros tenemos méritos suficientes para merecer un puesto o una función. Esto tampoco es vivir por fe.

3. No seamos de los que piden la ayuda de Dios solamente en el momento en que están en aprietos. Pidamos desde mucho antes de sentirnos así. Esto tampoco es vivir por fe.

4. Como hijos e hijas de Dios, Quien nos ha bendecido y nos ha dado las oportunidades, se espera que intentemos algo lo suficientemente grande como para que sea un fracaso garantizado... ¡A menos que realmente busquemos la ayuda constante de Dios! ¡Esto es vivir por fe!

C. Vivir por fe nos lleva a estar a la expectativa de una vida extraordinaria constante. (Heb 11:6)

1. Lo que nos separa de una vida extraordinaria es una súplica sincera de que la mano de Dios esté con nosotros.

2. Sólo cuando pedimos la ayuda constante de Dios resulta posible experimentar un entusiasmo sobrenatural, con denuedo, valentía y poder, así como aprendemos de Esteban en la lección de ayer en los grupos de crecimiento.

3. Para el cristiano, dependencia no es otra cosa que sinónimo de poder.

II. DEPENDER DE LA AYUDA DE DIOS ES LA MEJOR ESTRATEGIA PARA QUE LO EXTRAORDINARIO PERDURE.

A. La mano de Dios sobre nosotros es "el toque de grandeza".

1. Tanto en el AT como en el NT la "mano de Dios" se refiere a la ayuda poderosa que Dios ofrece y que sin duda cada uno de nosotros necesita. (1 Cr 29:12, Hch 11:21)

2. No somos nosotros los que nos convertimos en grandes. Lo que ocurre es que llegamos a ser dependientes de la mano fuerte de Dios. (2 Co 3:4-5)

3. ¿Habrá una obra más extraordinaria que lo que implica cumplir la gran comisión? Por eso fue necesario que Jesucristo enviara a su Espíritu Santo conforme lo prometió en Hch 1:8

4. Sólo la mano poderosa de Dios que se manifiesta en la obra del Espíritu Santo a través de creyentes fieles puede ayudarnos a cumplir nuestra misión. Como Jabés ¡Pide cada día ese toque de grandeza de parte de Dios!

5. Cuando pedimos la presencia poderosa de Dios como lo hizo Jabés y los discípulos en Hechos, veremos también milagros y efectos tremendos que sólo se pueden explicar porque vienen de la mano del Señor.

6. Pablo exhortó a considerar como prioridad el ser "llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios". Por eso oraba para que Dios bendijera y fortaleciera a los efesios "con poder por su Espíritu en el hombre interior" (Ef 3:16-19)

7. "¡Oh Señor, pon tu mano sobre mí! ¡Ayúdame con tu poder y úsame! [El próx. outreach es buena oportunidad]

B. "Si reconoces que es demasiado grande para tus fuerzas, pide que Dios lo haga por ti."

1. Corazones fieles y devotos son la única parte que Él no provee para su plan de expansión. Tú y yo somos quienes deben ponerlos a disposición de Dios. (2 Cr 16:9)

2. Si buscar las bendiciones de Dios es nuestro acto definitivo de adoración...

3. Si pedir hacer más y más para Él es la ambición de mayor nobleza...

4. Entonces depender de la ayuda de Dios es la estrategia más acertada para que la vida extraordinaria perdure.

5. Es natural la progresión: si Dios me bendice para que mi influencia sea mayor, entonces necesito más de Su ayuda.

6. Entonces, es hora de dar pasos de fe para decir y hacer cosas que solo podrían venir de la mano del Señor.

7. Y se tiene el gozo de dar gloria a Dios: ¡Dios me llevó, me dio las palabras, me dio el poder, y es extraordinario! ¡Sólo Dios hizo todo esto, nadie más!

CONCLUSIÓN: Si llegas a pensar que no deberías seguir atendiendo las oportunidades de Dios porque piensas que no puedes, pregúntate si has estado actuando en tu propia prudencia; o si debes cambiar a depender de Dios para continuar. ¿Vas a ser tú uno entre nosotros de los que claman a Dios por bendiciones extraordinarias, por más territorio para la gloria de Dios, para que su mano de poder esté sobre nosotros? De esa manera, la obra extraordinaria de Dios en nuestra vida va a perdurar. VIVIR POR FE ES LA MEJOR ESTRATEGIA PARA QUE LO EXTRAORDINARIO PERDURE. ¡Pide cada día la ayuda de Dios!


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