INTRODUCCIÓN: {narrativa/ Figelo y Hermógenes} De alguna manera
el mensaje de la semana pasada (1:7-18) nos animó a ser leales al ministerio.
El de hoy nos sigue animando a ser leales… ¿ahora con quien? Con los siervos
de Dios que nos rodean. Pablo ya comenzó a animar a Timoteo a ejercer su
ministerio sin avergonzarse del Evangelio. En el mensaje anterior vimos como
Pablo mismo no se avergonzó. Ahora ilustrará sobre dos que se avergonzaron y sobre
otro que no se avergonzó. Estos ejemplos deben estimular a Timoteo a no
avergonzarse, sino más bien a ser leal con aquellos que también sirven en el
ministerio.
(Leamos 2 Ti 1:15-18 y aprendamos dos resultados de ser
leales a los que sirven...)
I.
La lealtad al
ministerio te impedirá volver la espalda cuando otros más te necesitan. (1:15)
A.
No importa que te mencionen por último; importa que estés
dispuesto a dar la cara por los que sirven.
1.
Aparte de lo que aquí se dice, nada se sabe de estos dos.
Da la impresión que la de ellos fue la más inesperada deserción entre aquellos
grupo que estaban en la provincia de Asia. Timoteo los conocía.
2.
“todos los que están”: Por el contexto (y 4:16) se refiere
a todos los que prefirieron irse a la provincia de Asia, quizás temerosos de
continuar en Roma mostrándole respaldo a Pablo en aquel tiempo de necesidad
personal. Contrastan con el grupo fiel que seguía dando la cara por el
ministerio (Cap. 4)
B.
Si te avergüenzas de tu ministerio terminarás dándole la
espalda a los que te necesitan.
1.
Algunos no fueron leales a Pablo en su momento de
necesidad, por eso anima a Timoteo a tomar en cuenta ese mal ejemplo. Al final
de la carta lo va a poner a prueba: Le pedirá que venga a verlo (4:9).
2.
¡Cuánto hubiera querido Pablo estar libre en aquel momento
y salir a apoyar a Timoteo! Pero era Timoteo a quien esta vez le correspondía
no avergonzarse de su ministerio pastoral.
3.
Querido pastor: ¿Qué ovejita está necesitando de ti en este
momento? Por nada le vuelvas la espalda
(¿Verdad que nosotros no somos de los que vuelven la
espalda? Yo espero que tu seas leal, y así como la lealtad al ministerio te
impedirá volver la espalda cuando otros más te necesitan, así también...)
II.
La lealtad al
ministerio te convertirá en un portador de beneficios para los necesitados.
(1:16-18)
A.
El ministerio consiste en beneficiar a otros, en que otros
saquen provecho. (v.16)
1.
Onesíforo = portador de beneficios, provechoso.
2.
me confortó: me dio refrigerio, me trajo alivio, me animó,
me hizo descansar è puso su cara por mí.
3.
Agradezcamos a Dios por aquellos creyentes que nos dan un
“aliento fresco” en la hora de la prueba.
4.
¡Qué nadie se avergüence! No se avergonzó (16). Cf. No te
avergüences (8), no me avergüenzo (12).
5.
“Los pastores también lloran”. Vayamos a consolarlos,
especialmente cuando sufren por causa del ministerio del cual no se avergüenzan.
(Cf. 2 Co 7:6).
6.
Querida ovejita: ¿Está tu pastor necesitando de ti en este
momento? Pon la cara por él, y llévale un refrigerio sin importar donde se
encuentre.
B.
Tú muestras lealtad al ministerio cuando incansablemente
llevas beneficio a los que están sirviendo(v.17)
1.
“solícitamente” es impresionante! ¡Qué se vea mucho de
esto hoy en día!. Enseñanza: los portadores de beneficios alcanzarán
recompensa en el día de Jesucristo, nuestro amado y fiel Salvador.
2.
Y este ejemplo que da Pablo contrasta con los que lo
abandonaron por avergonzarse de sus cadenas.
C. “Bienaventurados
los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” (Mt 5:7 Cf. v.18)
1.
Los “Onesíforos” ministran “detrás del telón”, pero Dios los
recompensará un día en público.
2.
“y cuanto nos ayudó”… en cada una de las cosas que nos
ayudó. Cada líder debe estar muy agradecido con todos aquellos que le facilitan
su ministerio.
3.
Sé expresivo con el aprecio que les debes. Si no eres
expresivo, ¡aprende! Ser expresivo es ser leal.
(¿Verdad que tú si eres de los que ponen la cara por los que
te necesitan? Tu lealtad al ministerio te impedirá volver la espalda, y más
bien te convertirá en un portador de beneficios para los que te necesitan…)
CONCLUSIÓN: En este primer capítulo de 2 Ti., que hemos estudiado en
tres mensajes, Pablo menciona muchos factores en la vida y experiencia de
Timoteo para animarlo a que se atreva, sin ningún tipo de vergüenza, a ser un
valiente pastor: Esos factores eran su relación personal con Pablo, su
herencia familiar, sus dones espirituales, el Espíritu recibido, la soberanía
divina, la salvación por gracia, el ejemplo de sacrificio de Pablo, la defensa
de la enseñanza bíblica, y el ejemplo de lealtad de Onesíforo. En resumen, Los
ingredientes que harían fructífero el ministerio de Timoteo siguen siendo los
mismos para el nuestro: un liderazgo valiente, no avergonzarnos durante la
prueba, y lealtad a los que sirven junto a nosotros. Reto: Ni
Figelos ni Hermógenes, ni ningún otro nombre extraño. Nosotros no somos de los que vuelven la espalda. Nosotros
sí somos de los que ponen la cara por el ministerio. ¡Qué el Señor
mismo saque la cara por ti y te premie con Su misericordia!