OBRERO APROBADO

(2 Timoteo 2:14-26)

Miguel MuñozEquipandoLíderes.com

INTRODUCCIÓN:  ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados?  Que difícil nos parece eso cuando en la congregación los pastores estamos expuestos a las duras críticas, a los malos entendidos, y a las inquietudes doctrinales de los miembros de la iglesia. 2 Ti 2.14 inicia una sección sobre cómo estar preparado en conocimiento doctrinal y carácter santo a fin de saber como tratar con la oposición dentro de la iglesia, una preocupación que se evidencia en toda la carta.  Con el mensaje de hoy aprenderemos algunas reglas para la lucha contra el error, el desorden y la contención.  Estas nos ayudarán a saber si delante de Dios somos un obrero aprobado.  (Leamos en 2 Ti 2:14-19… ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados?)

I.            Entreguemos una enseñanza cuidosa y responsable.  (14-19)

A.    ¿Cómo entregamos una enseñanza cuidadosa?

1.     Recuerda continuamente: evitar argumentos inútiles, distraen tanto que hacen daño espiritualmente.

2.     Procura con diligencia, i.e esfuerzo con celo y persistencia, en presentarse aprobado ante Dios.  ¿En qué?  En enseñar con trazos rectos, como la línea recta con que ara el agricultor, o el ingeniero al trazar un nuevo camino… Implica el discernimiento y la fidelidad en el uso de la Palabra de Dios.  ¡Esta es una seria responsabilidad de conocer bien e interpretar correctamente la Palabra de Dios!  En la práctica implica alta prioridad en el horario y mucha disciplina personal.  También implica que los miembros reconozcan la importancia de que su pastor dedique tiempo al estudio para poder alimentar bien a la congregación.  La “palabra de verdad” está en contraste con las de aquellos que discuten (14), con las palabrerías (16), y con la que carcome (17).

3.     Evita las conversaciones vacías y fueras de lugar, ya que la enseñanza falsa conduce, como una fatal enfermedad, hacia la vida falsa y pecaminosa, consecuencias que varias veces señalan esta carta… en cambio la buena doctrina produce salud espiritual.

B.    La enseñanza para ser responsable nos exige ser genuinos y correctos.

1.     Es una exhortación hacia la pureza y la santidad personal a fin de ser un instrumento útil para los propósitos del Señor.  El fundamento de Dios es firme y sobre este se construye la enseñanza.

2.     Tiene un sello (como la placa que era usual que colocara el arquitecto de un edificio) con dos inscripciones, (1) El Señor conoce a los que verdaderamente le pertenecen y al final, nadie podrá frustrar la obra que Dios hace en ellos. (2) evitando la corrupción al mantener una conducta santa.

(Leamos en 2 Ti 2:20-23… ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados? Entreguemos una enseñanza cuidadosa y responsable… y al mismo tiempo…) (6)

II.          Cultivemos la santificación personal.  (20-23)

A.    Esta ilustración Pablo la usa para ampliar la segunda inscripción del sello:  la pureza que resulta de apartarse y limpiarse.  Para ser cada día más honrosos, limpios y útiles en el ministerio, los líderes debemos evitar enredarnos con los contenciosos, con sus falsedades y con el pecado de sus vidas.  El remedio para no enredarnos es la fiel enseñanza de la Palabra, puesto que esta es la que nos guía en nuestro crecimiento en santificación…

B.    ¿Cómo cultivamos la santificación?  La Palabra nos dice por medio de las reglas de Pablo a Timoteo:

1.     Huye… Significa ser valientes y decididos en actuar santamente cuando enfrentamos peligros.  Alejándonos de esta manera encontramos seguridad.  Si un peligro espiritual nos amenaza, es correcto buscar ponernos a salvo.  Tenemos la responsabilidad de huir de los descontroles que tanto tientan a los jóvenes.  Vale aquí señalar que una cosa correcta es que como pastores nos interesemos en que los jóvenes desarrollen su liderazgo, y otra cosa es que desatendamos el consejo probado de los mayores en la fe, para por atender en su lugar el entusiasmo novedoso de quienes tienen menos tiempo en el ministerio (Cf. Roboam en 2 Crón. 10).

2.     Sigue… Es que no huimos alocadamente, sino que proseguimos en la dirección debida.  Este seguir, al igual que el huir que mencioanamos, es otra actitud valiente y decidida, como cuando un cazador persigue un animal en su cacería.  A quien debemos seguir es a la justicia, la fe, el amor, y la paz… (12)

(Leamos en 2 Ti 2:14-19… ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados? Entreguemos una enseñanza cuidadosa y responsable; al mismo tiempo que cultivamos nuestra propia santificación.  Haciendo esto…)

III.         Corrijamos a otros con ternura y paciencia.  (24-26)

A.    El énfasis está en nuestra buena voluntad por ganar a los que se oponen.  Procurar el arrepentimiento de otros es una actitud digna de un siervo de Dios.

B.    ¿Qué nos puede ayudar a tener éxito en ganar a los que se nos oponen?

1.     No gastemos el tiempo en disputas sobre temas inútiles.  Las especulaciones necias son inútiles porque solo reflejan la falta de pureza.  Las especulaciones insensatas son inútiles porque reflejan una falta de disciplina y de preparación, de instrucción.  Lo necio y lo insensato es inútil porque no produce un cambio perdurable en las personas.  Es como gastar pólvora en zopilote, como competir con un tramposo, como sembrar semillas podridas.

2.     Es importante enfrentar el problema con el procedimiento adecuado y también con la actitud y la manera adecuada.  En contraste con los contenciosos como Himeneo y Fileto, debemos ser capaces de enseñar con ternura y paciencia, motivados por el estudio propio de La Palabra, y dispuestos a aguantar la oposición sin resentimientos, mientras procuramos su arrepentimiento… el remedio no es la discusión, sino la tierna y paciente enseñanza de la Palabra, pues esta es la que puede transformar la vida de los oyentes.  (16)

(Pablo le dio a Timoteo en todo este pasaje, algunas reglas que resumen el actuar de un obrero aprobado y que se aplican a una enseñanza cuidadosa, responsable, santa, tierna y paciente…  ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados?)

CONCLUSION:  Cuando enseñamos cuidadosa y responsablemente la Palabra de Dios, cultivando nosotros mismos nuestra propia santificación, podremos lograr a que con nuestra ternura y paciencia, otros se arrepientan de su error.  Enseñemos entonces la Biblia de tal modo que seamos testigos de la transformación de los oyentes.  Que esta semana Dios te ayude a ser un obrero aprobado delante de Él.  Y que las siguientes sean de continua aprobación.  (17)

05/08/2005  TodasLasNaciones.org 22/09/2005