INTRODUCCIÓN: ¿Qué hacer para presentarnos a
Dios como obreros aprobados? Que difícil nos parece eso cuando en la
congregación los pastores estamos expuestos a las duras críticas, a los malos
entendidos, y a las inquietudes doctrinales de los miembros de la iglesia. 2 Ti 2.14 inicia una sección sobre cómo estar preparado
en conocimiento doctrinal y carácter santo a fin de saber como tratar con la
oposición dentro de la iglesia, una preocupación que se evidencia en toda la
carta. Con el mensaje de hoy aprenderemos algunas reglas para la lucha contra el error, el desorden y
la contención. Estas nos ayudarán a saber si delante de Dios somos un obrero
aprobado. (Leamos
en 2 Ti 2:14-19… ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados?)
I.
Entreguemos
una enseñanza cuidosa y responsable. (14-19)
A.
¿Cómo entregamos una
enseñanza cuidadosa?
1.
Recuerda continuamente: evitar argumentos
inútiles, distraen tanto que hacen daño espiritualmente.
2.
Procura con diligencia, i.e esfuerzo con celo y
persistencia, en presentarse aprobado ante Dios. ¿En qué? En enseñar con trazos
rectos, como la línea recta con que ara el agricultor, o el ingeniero al trazar
un nuevo camino… Implica el discernimiento y la fidelidad en el uso de la Palabra de Dios. ¡Esta es una seria responsabilidad de conocer bien e interpretar
correctamente la Palabra de Dios! En la práctica implica alta prioridad en el
horario y mucha disciplina personal. También implica que los miembros
reconozcan la importancia de que su pastor dedique tiempo al estudio para poder
alimentar bien a la congregación. La “palabra de verdad” está en contraste con las de aquellos que
discuten (14), con las palabrerías (16), y con la que carcome (17).
3.
Evita las conversaciones vacías y fueras de
lugar, ya que la enseñanza falsa conduce, como una fatal enfermedad, hacia la
vida falsa y pecaminosa, consecuencias que varias veces señalan esta carta… en
cambio la buena doctrina produce salud espiritual.
B.
La enseñanza para ser
responsable nos exige ser genuinos y correctos.
1.
Es una exhortación
hacia la pureza y la santidad personal a fin de ser un instrumento útil para
los propósitos del Señor. El
fundamento de Dios es firme y sobre este se construye la enseñanza.
2.
Tiene un sello (como
la placa que era usual que colocara el arquitecto de un edificio) con dos
inscripciones, (1) El Señor conoce a los que verdaderamente le pertenecen y al
final, nadie podrá frustrar la obra que Dios hace en ellos. (2) evitando la
corrupción al mantener una conducta santa.
(Leamos
en 2 Ti 2:20-23… ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados?
Entreguemos una enseñanza cuidadosa y responsable… y al mismo tiempo…) (6)
II.
Cultivemos
la santificación personal. (20-23)
A.
Esta ilustración Pablo
la usa para ampliar la segunda inscripción del sello: la pureza que resulta de
apartarse y limpiarse. Para
ser cada día más honrosos, limpios y útiles en el ministerio, los líderes
debemos evitar enredarnos con los contenciosos, con sus falsedades y con el
pecado de sus vidas. El remedio para no enredarnos es la fiel enseñanza de la Palabra, puesto que esta es la que nos guía en nuestro crecimiento en santificación…
B.
¿Cómo cultivamos la
santificación? La Palabra nos dice por medio de las reglas de Pablo a Timoteo:
1.
Huye… Significa ser valientes y decididos en
actuar santamente cuando enfrentamos peligros. Alejándonos de esta manera
encontramos seguridad. Si un peligro espiritual nos amenaza, es correcto
buscar ponernos a salvo. Tenemos la responsabilidad de huir de los
descontroles que tanto tientan a los jóvenes. Vale aquí señalar que una cosa
correcta es que como pastores nos interesemos en que los jóvenes desarrollen su
liderazgo, y otra cosa es que desatendamos el consejo probado de los mayores en
la fe, para por atender en su lugar el entusiasmo novedoso de quienes tienen
menos tiempo en el ministerio (Cf. Roboam en 2 Crón. 10).
2.
Sigue… Es que no huimos alocadamente, sino que
proseguimos en la dirección debida. Este seguir, al igual que el huir que
mencioanamos, es otra actitud valiente y decidida, como cuando un cazador
persigue un animal en su cacería. A quien debemos seguir es a la justicia, la
fe, el amor, y la paz… (12)
(Leamos
en 2 Ti 2:14-19… ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados?
Entreguemos una enseñanza cuidadosa y responsable; al mismo tiempo que
cultivamos nuestra propia santificación. Haciendo esto…)
III.
Corrijamos
a otros con ternura y paciencia. (24-26)
A.
El énfasis está en
nuestra buena voluntad por ganar a los que se oponen. Procurar el
arrepentimiento de otros es una actitud digna de un siervo de Dios.
B.
¿Qué nos puede ayudar
a tener éxito en ganar a los que se nos oponen?
1.
No gastemos el tiempo
en disputas sobre temas inútiles. Las especulaciones necias son inútiles
porque solo reflejan la falta de pureza. Las especulaciones insensatas son
inútiles porque reflejan una falta de disciplina y de preparación, de
instrucción. Lo necio y lo insensato es inútil porque no produce un cambio
perdurable en las personas. Es como gastar pólvora en zopilote, como competir
con un tramposo, como sembrar semillas podridas.
2.
Es importante
enfrentar el problema con el procedimiento adecuado y también con la actitud y
la manera adecuada. En contraste con los contenciosos como Himeneo y Fileto,
debemos ser capaces de enseñar con ternura y paciencia, motivados por el
estudio propio de La Palabra, y dispuestos a aguantar la oposición sin
resentimientos, mientras procuramos su arrepentimiento… el remedio no es la
discusión, sino la tierna y paciente enseñanza de la Palabra, pues esta es la que puede transformar la vida de los oyentes. (16)
(Pablo
le dio a Timoteo en todo este pasaje, algunas reglas que resumen el actuar de
un obrero aprobado y que se aplican a una enseñanza cuidadosa, responsable, santa,
tierna y paciente… ¿Qué hacer para presentarnos a Dios como obreros aprobados?)
CONCLUSION: Cuando enseñamos cuidadosa y
responsablemente la Palabra de Dios, cultivando nosotros mismos nuestra propia
santificación, podremos lograr a que con nuestra ternura y paciencia, otros se
arrepientan de su error. Enseñemos entonces la Biblia de tal modo que seamos testigos de la transformación de los oyentes. Que esta semana
Dios te ayude a ser un obrero aprobado delante de Él. Y que las siguientes
sean de continua aprobación. (17)