ESFORCÉMONOS EN SU GRACIA

(2 Timoteo 2:1-7)

Miguel MuñozEquipandoLíderes.com

INTRODUCCIÓN:  ¿Qué harías tú, como líder, si te das cuenta que miembros de tu congregación están desertando?  Es una preocupación válida tan válida que en la 2 Ti que estamos estudiando, el apóstol Pablo está animando a Timoteo, quien es pastor en Éfeso, ante una gran deserción de miembros de la iglesia.

(2 Ti 2:1-7 comienza hablándonos de que Jesucristo nos respalda con su gracia, proveyendo los recursos para un ministerio fructífero.  Leamos el pasaje, y preguntémonos qué es lo que nos pide.  [leer]  Atrévete a ser pastor, pero de aquellos que se esfuerzan.  El pasaje nos pide que nos esforcemos triplemente… Primero…)

I.           Esforcémonos en la preparación. (1-2) ¿De quién?

A.   La responsabilidad más importante del pastorado es la predicación de la Palabra.  Como pastores en funciones, sintámonos en libertad de delegar todo, menos la predicación.  Como pastores visionarios, sintámonos en la libertad de delegar todo, menos la preparación de más predicadores.

B.   El ministerio pastoral implica un esfuerzo en prepararse para enseñar la Palabra.  El líder cristiano que no dedica tiempo y esfuerzo en preparar sus enseñanzas quizás no tenga el don pastoral.

C.  En la multiplicación es importante notar el tipo de la capacitación (conforme a una doctrina reconocida), el método a seguir (encarga a fieles), y los requisitos que satisfacer (idóneos, con dones para la enseñanza).  Hazlo así, aunque te cueste encontrar las personas fieles en quienes te multiplicarás.

D.  Debemos ser vanguardistas, echando mano de los recursos que Dios nos da para poder trabajar sin miedo y sin vergüenza.  En un mundo que se comunica mejor mediante gráficos, imágenes y narraciones, aprendamos a usar prudentemente los medios audiovisuales de tal manera que apoyen la enseñanza, y enfoquen la atención en ella, no que la diluyan o que distraigan.

(Timoteo debía esforzarse en la gracia de Jesucristo para preparar a otros a enseñar la sana doctrina, asegurándose así una membresía fiel en la iglesia. Hay algo más que el pasaje nos pide a todos…)

II.         Esforcémonos en el objetivo. (3-6) ¿Cuál?

A.   Es normal que el soldado sufra heridas y sacrifique las comodidades de la vida civil, sea por estar en guerra, o sencillamente por agradar a su superior.  ¡No está ni en reserva ni mucho menos en un desfile!  Josefo, “Las guerras de los judíos”:  Los romanos nunca esperan a una guerra para dar instrucción a su ejército.  Lo que hacen, como si hubieran nacido con armas en las manos, es practicar maniobras también en tiempos de paz, por lo que la batalla nunca les es un choque… Al amanecer, los soldados se presentan ante sus respectivos centuriones, los centuriones saludan a los tribunos, y los tribunos atienden al comandante en jefe, que les da las órdenes del día… Una disciplina perfecta une al ejército como un solo cuerpo, compacto en las filas, alerta en los movimientos a la derecha o a la izquierda, y rápido en responder a las órdenes.

B.   Es normal que el atleta luche sujetándose a las reglas si es que pretende la corona.  Es necesario luchar, pero también es importante cómo luchamos.  ¡El atleta de los antiguos juegos olímpicos debía guardar las reglas desde 10 meses antes de la competencia, con dietas y ejercicios especiales, además de tener que ser griego de nacimiento.  2 Ti incluye al menos 15 reglas específicas para el ministerio pastoral.

C.  Es normal que el labrador trabaje hasta el cansancio si espera cosechar el fruto de la tierra.  Tiene que arar, sembrar y cultivar.

(Timoteo debía esforzarse en la gracia de JC pagando el alto precio por defender y enseñar la sana doctrina, sabiendo que esa es la ruta normal para un ministerio fructífero.  Una tercera petición que nos hace el texto es…)

III.       Esforcémonos en nuestro aprendizaje contínuo. (7) ¿Por qué?

A.   “El que deja de aprender, deja de enseñar” (H. Hendrics) …El que deja de enseñar deja de bendecir.

B.   Cuida lo que lees, lo que oyes, lo que miras. Cuidado con lo que te impresiona. Cuida la sana doctrina.

C.  Esforcémonos en la meditación y en el estudio de la Palabra de Dios, que Él nos iluminará por medio de Su Espíritu Santo.

(2 Ti 2:1-7 nos pide un 3ple esfuerzo en la gracia’ JC para enseñar la sana doctrina y motivar a permanecer juntos...)

CONCLUSIÓN: Un reto muy grande para todos es ayudarnos mutuamente a mantener un nivel elevado de motivación para invertir sacrificadamente en la vida de otros, para verlos reproducirse como líderes, mientras nosotros mismos nos mantenemos esforzados en seguir capacitándonos. Esa es la propuesta principal de este texto:  Esfuérzate hasta el cansancio por la preparación, el objetivo y el aprendizaje.  De los tres modelos que Pablo escribió aquí a Timoteo para que sirvieran como patrones de esfuerzo a todo líder cristiano, nos quedamos con estas aplicaciones: 1. Evita apegos terrenales. Sirve con buenas actitudes. No pierdas de vista tu destino eterno, recuerda que tú no trabajas para nadie sino para el Señor. De Él recibirás tu galardón. 2. Vive legítimamente.  Aprende de la Palabra de Dios y actúa siempre con justicia. 3. Trabaja en equipo. Espera la gran cosecha de ver una iglesia saludable en la cuál tu mismo contribuyes con todo tu empeño.

05/08/2005  TodasLasNaciones.org 16/09/2005